Oscuro, mojado y algo extraño, necesitando gestos y no pensando en regalos, suplicando amuletos, mientras vive en vano
Pensando lejano, a todo aquello, que dolor quiere, pero no ha aceptado
Tratando de ver charcos de magia en lugares que nadie desea
Perdiendo sentidos, viviendo entre ellos, y no deseándolo.
Miró tres veces aquella hoja y solo pidió perdón para si mismo
no hay nada que culpar, más que a él
No quiso ver lo que podía venir
Solo guardar la calidez del dolor acostumbrado
Y seguir creyendo que aún hay tiempo
Acariciado por sus miedos y olvidando sus sueños.
Imagina voces y quema sus manos, mientras el cielo calla sin escucharlo
Busca silencio en medio de las miradas, no hay calma solo un hedor
Queda poco, aunque ya no le importa
Todo termina, no hay excepción
Comienza a limpiar, el barro de sus pies
Mientras oye como el mundo ríe y se olvida de a poco de su existencia
¿Es la hora? Aún no, caminaré tan solo, un tiempo más...